Una alimentación inflamatoria sienta las bases de la enfermedad

La inflamación es una reacción natural del organismo ante una agresión externa (agente físico, tóxico o microorganismos). Es un proceso normal e indispensable para resolver una lesión o daño y en condiciones fisiológicas, el cuerpo tiene mecanismos propios para finalizarla en el momento adecuado. Sin embargo, existen múltiples factores asociados a nuestro estilo de vida que pueden generar inflamación mantenida en nuestro organismo. Uno de estos factores es la alimentación. Cuando comemos se produce una inflamación postprandial, una reacción fisiológica de nuestro organismo que activa el sistema inmunológico para defenderse de las bacterias que entran con los alimentos. Dependiendo del tipo de alimentos y comidas la inflamación será de corta duración o será mayor y mantenida en el tiempo. Si nuestro estilo de alimentación es inflamatorio acaba generando una inflamación de bajo grado o low grade inflamation (LGI) sistémico. En la actualidad existe mucha evidencia de que el LGI es la causa principal sobre la que se asientan las patologías modernas: cardiovasculares, diabetes, autoinmunes, depresión, neurodegenerativas o el cáncer entre otras.

En nuestra sociedad tenemos la suerte de poder elegir qué comer y cuando comer. Esto lo podemos utilizar a favor de nuestra salud o si nos dejamos llevar por muchos de los hábitos actuales, se puede volver en nuestra contra y facilitar la aparición de diversas patologías. Tomando lo anterior como punto de partida, a continuación detallamos los factores que contribuyen a una alimentación inflamatoria y los mejores aliados de una alimentación antiinflamatoria.

FACTORES INFLAMATORIOS

  • Carga calórica de los nutrientes y la comida. Una comida con nutrientes altamente calóricos como los azúcares o refrescos generan mayor respuesta inflamatoria.
  • Carga glucémica de los nutrientes. Los alimentos que generan una subida rápida de glucosa en sangre son más inflamatorios. Entre ellos destacan además de los dulces, los cereales, legumbres y patata.
  • Comidas con una gran proporción de grasas omega 6 o grasas trans. Estas grasas las encontramos principalmente en los aceites vegetales (excepto de oliva y coco) y los alimentos procesados.
  • Poca variedad de nutrientes. La falta de variedad genera varios problemas. Por un lado, el organismo tiene carencia de sustancias básicas para modular la inflamación. Por otro, todos los alimentos tienen una toxicidad propia, comer siempre los mismos contribuye a aumentar la inflamación.
  • Alta frecuencia de comidas. Ingerir comida más de tres veces al día es una de las estrategias más inflamatorias que existen. Cuando comemos se produce una inflamación postprandial y al comer muchas veces nuestro cuerpo está continuamente inflamado.

En general, los alimentos procesados cumplen con los cuatro primeros factores descritos. Si a eso le sumamos comer muchas veces en el día, tenemos un cóctel inflamatorio perfecto que mantenido en el tiempo sentará las bases para el desarrollo de una gran variedad de enfermedades.

 ALIADOS ANTIINFLAMATORIOS

  • Carga calórica adecuada. Si en cada comida incorporamos hidratos de carbono procedentes de verduras, grasas y proteínas saludables, la carga calórica total estará ajustada.
  • Alimentos naturales. Tenemos a nuestra disposición una gran cantidad de alimentos naturales que ayudan a regular el funcionamiento de la glucosa e insulina en nuestro organismo.
  • Comidas ricas en omega 3. Las comidas ricas en grasas omega 3 son claves para que la respuesta inflamatoria sea adecuada. Para ello, el pescado y marisco deben ser un básico semanal.
  • Amplia variedad de nutrientes. Comer alimentos variados y ricos en nutrientes esenciales modula la inflamación y nos protege ante un LGI. Estos nutrientes los encontramos principalmente en verduras, hierbas, raíces, tubérculos y frutas.
  • Baja frecuencia de comidas. Hacer pocas comidas en el día con cantidad, variedad y calidad es clave para mantenernos con buena salud. Además, el ayuno intermitente es una de las estrategias más poderosas para evitar una inflamación crónica de bajo grado.

 

Si quieres aplicar estos principios a tu alimentación, minimizar la inflamación de bajo grado en tu organismo y con ello la aparición de muchas de las enfermedades de nuestra sociedad, puedes encontrar la información necesaria y menús para ocho semanas en el libro: “De la naturaleza al plato”.

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