¿Por qué Ecosistema Kai?

Desde la antigua Grecia el cambio ha sido un tema sometido a diversas reflexiones e ideas contrapuestas. Entre los llamados filósofos del cambio encontramos a Heráclito, el cual defendía que “todo fluye, nada permanece”. En sus textos se refería al movimiento y cambio constante en el que se encuentra el mundo. Al acercarnos a la cultura japonesa, observamos otro concepto filosófico asociado al cambio: Kaizen. Su significado se puede descomponer en la palabra Kai=cambio y Zen=bueno o beneficioso. El Kaizen se refiere a cualquier cambio a mejor, ya sea grande o pequeño, puntual o continuo.

Sin embargo, aunque diferentes escuelas reconocen el papel fundamental que juega el cambio en nuestras vidas, la realidad evidencia que en el ser humano existe una resistencia natural al cambio. Entre otros motivos, esto ocurre porque el gasto energético es menor cuando protegemos ideas, creencias o hábitos ya establecidos que al aceptar unos nuevos y ponerlos en práctica. En esta línea, en nuestra sociedad el cambio está más próximo a generar miedo o rechazo que a entenderlo como parte del recorrido natural del ser humano y su evolución.

En Ecosistema Kai partimos de la idea de que cualquier dificultad que se presente requiere de algún cambio o estrategia para solucionarla. Esto es aplicable a diferentes aspectos de la vida e incluye la salud. Por eso integramos el concepto Kai en nuestro proyecto ya que consideramos el cambio como algo esencial en la naturaleza humana y clave a la hora de abordar las disfunciones que se presentan en el organismo. Cualquier síntoma, problema físico o estructural necesita de cambios para resolverlo. En este sentido, nuestros tratamientos van encaminados a propiciar cambios: aumentar el recorrido de una articulación, mejorar la contracción de un músculo que está inhibido, crear un mejor deslizamiento en un nervio que “está atrapado” por alguna estructura. Además, fomentamos que la persona tenga un papel activo en la consolidación de su recuperación a través de integrar nuevos patrones de movimiento, biorritmo, modificar hábitos de alimentación, etc.

En definitiva, entendemos el cambio como una oportunidad y a través del acompañamiento terapéutico orientamos nuestras acciones a que la persona comprenda el origen de su problema y establezca cambios que le permitan incrementar su calidad de vida.